Un calentador de agua bien cuidado te dura años y gasta menos energía. Estos hábitos simples hacen toda la diferencia.
Revisá la temperatura
Lo ideal es mantenerlo entre 55 y 60 °C: suficiente para uso diario y evita el desgaste prematuro de la resistencia y la acumulación de sarro.
Controlá el ánodo
El ánodo de sacrificio protege el tanque de la corrosión. Revisarlo una vez al año (o cada dos) evita que el interior se oxide y tengas que cambiar el equipo antes de tiempo.
Limpiá el tanque
La acumulación de sedimentos baja la eficiencia. Un vaciado y limpieza anual mantiene el agua caliente más rápido y el consumo bajo control.
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